lunes, 18 de octubre de 2010

No quiero tele

Allá por el 97, estuve un tiempo en Pucallpa acompañando a mi mamá en uno de sus trabajos, ella era jefa de una planta en un caserío llamado Puerto Inca, en esta planta se producía néctar de diversas frutas y mi vieja tenía una oficina muy bonita, muy cómoda, de color blanco, con unos estantes grises, muchos fólderes manila, tenía varios plumones, y varias hojas con muchas letras raras, algunas hojas tenían dibujos a mano de cosas que no sabia que eran. Grandes arboles de coco rodeaban la planta nueva, el sol era fuerte, pero nunca me hastió. Yo salía del colegio al mediodía, caminaba hacia la planta, con mi camisita blanca y mi pantalón gris de uniforme, mis zapatos negros de día soleado, si llovía tenía que usar botas, yo caminaba hacia la oficina de mi mama, 10 minutos a pie, salíamos para almorzar en una pensión y luego nos íbamos a la planta, mi mama se ponía a hacer sus cosas y me daba muchas hojas y plumones. Y así, mientras tomaba néctar de durazno dibujaba superhéroes y guerreros fantásticos, todo yo solito lo inventaba.

 

PD: Puerto Inca es una provincia de Huánuco, pero yo siempre pensé que era Pucallpa, porque siempre nos movilizábamos entre Pucallpa y Puerto Inca, nunca Huánuco ni Ucayali.

1 comentario:

  1. qué lindo es acordarse de cosas de cuando eras chico. y es más lindo cuando los recuerdos vienen de la nada, como con un olor o un sabor.
    :)
    qué bien que hayas vuelto, me gustaba leerte.

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